jueves, 12 de noviembre de 2009

De las Relaciones Internacionales a las Relaciones de Interdependencia.

Un sistema internacional basado en la resolución de contiendas, se desarrollo la mitad del siglo XX. Esto significo por un lado el triunfo del capitalismo, occidente, siendo el oriente del comunismo. Fueron absolutos y determinantes los regimenes políticos que prefiguraban y determinaban con perfiles centrados en un espacio o era geocéntrica donde dos Estados Nación significaran todo el resto del siglo.

“Esta estructura del Sistema Internacional fue signada originariamente, por el carácter belicoso de las relaciones entre las unidades. En palabras de Tomassini era la voluntad de los Estados - de naturaleza esencialmente amoral- y no la ley o las organizaciones que propiciaran la paz en el mundo la que prevalecerá finalmente en el sistema Internacional”.

Siendo la misma premisa sustentada en los siglos anteriores, no era dispar encontrarse con los índices mayores o menores, en asimetrías que respondían siempre al pensamiento realista, donde el concepto de una estructura jerárquica conlleva de lleno a la imperancia de la anarquía. , moneda corriente en la arena internacional.

Estamos, por lo tanto, en presencia de procesos de cambio histórico cuya magnitud y calado están afectando no sólo las dinámicas, sino también las estructuras profundas de la economía política mundial moderna. A este respecto, se ha identificado a un fenómeno complejo y multidimensional como “la globalización, por sus profundos efectos a nivel de actores, estructuras y dinámicas, [...] actuando en el sentido de provocar un radical cambio en la naturaleza de la sociedad mundial” (Arenal, en Nuevos Conceptos. 2001:Pág., 36).

En lo esencial, considerar la globalización como un proceso multidimensional que está reconstruyendo las relaciones sociales globales a través de diferentes escalas espaciales. No obstante, es un sumario no uniforme, que genera repercusiones desiguales -e inequitativas-, y cuyo acontecimiento se refracta diferenciadamente, en diversas zonas del mundo y en variadas graduaciones universales. En este sentido, el impacto de las dinámicas globalizadoras es la resultante, y en esta medida depende, de la mediación que se opera en el marco de los respectivos de condiciones locales y nacionales.
En otras palabras, las innovaciones globales son un efecto del encuentro de ciertas prácticas socio-espaciales de carácter transterritorial, tanto económicas como políticas y culturales, con las prácticas precedentes inscriptas en lo territorial-nacional.

En particular, interesa destacar que se opera una reorganización espacial que se traduce en una nueva geoeconomía política mundial diseñada, primordialmente, por las prácticas de las grandes corporaciones económicas privadas. De todo ello resulta la conformación de redes de producción y comercialización de bienes y servicios, así como de sistemas financieros, de carácter transnacional. En definitiva, han ido constituyendo una economía global que opera en un espacio transterritorial y que “contiene a la antigua economía internacional dentro de un nuevo marco que se basa en el territorio de los Estados pero no es necesariamente nacional en términos de propósito, organización y beneficio”.

Por lo demás, en tanto estas actividades económicas globales se plasman en territorios bajo la autoridad soberana de los Estados, éstos se han visto involucrados en la implementación de los marcos regulatorios que han concedido mover libremente el capital, los insumos productivos, la tecnología, y los productos, a través de las fronteras.

A este fin se orientan las negociaciones comerciales desarrolladas en instituciones multilaterales como la Organización Mundial del Comercio que avanzan sobre numerosas políticas regulatorias detrás de la frontera como parte de un régimen de “acceso a mercados” (Cowhey/Aronson, The Economies relation. 1993, Pág. 124) que permita gestionar transterritorialmente la operatoria del capitalismo global. Asimismo, el fenómeno del nuevo regionalismo “internacional”, plasmado en la multiplicación de acuerdos de integración económica, constituye otro mecanismo institucional para asegurar “acceso a mercados” en una escala espacial ampliada.

“Los Estados han sido agentes claves en el desarrollo de estos procesos globales, siendo al mismo tiempo sensiblemente modificados en su organización y funcionamiento. En particular, la participación en estos regímenes internacionales, monopolizada por el gobierno central, ha implicado en los hechos una reducción de los poderes territorialmente distribuidos en las entidades subnacionales. De modo especial en los sistemas federales, por tanto, se alteran los equilibrios institucionales establecidos entre el Estado federal y las unidades federadas en tanto éstas ven constreñidas muchas de sus competencias por los acuerdos internacionales celebrados en exclusiva por aquél con el argumento de ser materia de relaciones exteriores.”

Paralelamente, la lógica de la economía global ha venido a reconfigurar la organización territorial de los espacios económicos nacionales mediante la desigual inserción de sus territorios en la nueva geoeconomía global emergente.

En este sentido, se torna pertinente visualizar a “la globalización como glocalización entendiendo por tal el fenómeno de la incrustación local de lo global de tal modo que, lejos de representar la negación del territorio, estas actividades se materializan en lugares físicos, muy concretos, situados en los territorios nacionales. Sin embargo, este proceso induce un realineamiento en las relaciones entre el Estado, el capital (tanto doméstico como global) y los sitios territoriales de reestructuración económica” .

De este modo se opera una reorganización entre las distintas escalas espaciales de forma que se asiste a un parcial descentramiento del espacio económico nacional al tiempo que la geografía económica mundial se (re)dispone en base a un mosaico global de economías regionales subnacionales.

Las variaciones endógenas dentro de la globalización, son considerados los actores de las regiones subnacionales, distintas de su intervención en la política exterior de modo más subordinado a las prioridades y objetivos del Estado central, han sido agrupadas bajo la noción de paradiplomacia.

Se entiende por ella la implicación de los gobiernos subnacionales en las relaciones internacionales, a través del establecimiento de contactos formales e informales, permanentes o ad-hoc, con entidades extranjeras públicas o privadas con el objetivo de promover resultados socioeconómicos y políticos, así como cualquier otra dimensión externa de sus propias competencias constitucionales.

El pensarse el ascenso de la paradiplomacia como el declive de la diplomacia estatal y /o transformación, que trata de un conjunto de prácticas de interrelación transnacionales que se superponen parcialmente a aquélla y complejizan el escenario político mundial, siendo volubles exógenos. De esta forma los estilos y estrategias de actuación están marcados por objetivos y motivaciones mucho más concretas y delimitadas.

La configuración de todo espacio social, y las regiones subnacionales no son excepción, es producto de una deliberada construcción social y política por parte de los agentes que actúan en ese territorio y que, en este proceso, se constituyen en actores regionalizadores.

Estas regiones son una arena en la que intervienen e interactúan una pluralidad de actores - políticos, económicos y societales- referenciados en distintas escalas espaciales -local, regional, nacional, supranacional, global. Por su parte, en lo que hace a la construcción social-política de “la región podemos identificar, sintetizando, dos grandes tendencias predominantes: la que procede de arriba hacia abajo, teniendo al Estado central como actor protagónico en la definición de las regiones, es conocida como regionalización. Por el contrario, cuando la estrategia de construcción de la región procede esencialmente de abajo hacia arriba, surge de las demandas, la movilización y la organización.

No escapa a esta trascendencia que todos estos parrafazos tiene el prevaleciente constante de una sociedad conformada por individuos que se manifiestan frente a los cambios que transcurren. Se adaptan, y comienzan nuevos modelos los cuales se entretejen con expresiones de diferentes colores intelectuales.

En los albores de este siglo XXI, asoma claramente un ciudadano dinámico a los cambios, mayormente capacitado y receptivo a la nueva información que el paradigma contenga. De forma tal, que sustracta a las evoluciones de la humanidad en un esfuerzo de adaptación mucho rápido que en los anteriores tiempos. Es así que los Estados –Nación trabajan para dar a sus congéneres que son los actores subnacionales mayor participación. La política que es representativa en la mayoría de los Estados, posee como figura detrás, individuos que no escapan a una realidad de la vorágine que se sustenta la nueva globalización o como pudimos expresar tal vez un pos globalización.

Estamos frente a una etapa donde todos los habitantes del este espacio cosmopolita, congreguen a individuos preocupados por temas que siempre fueron tópicos iniciales de la agenda histórica, pero que sin dudas hoy se encuentran mas conectados e interceptados entre si. Deja claro que el devenir de los diferentes momentos de la historia son cíclicos nuevos, con aditamentos que se auto generan y los enjundia en un particular e interesante tema para el análisis.

De esta manera y frente a un orden político que al presente refleja un circuito presuntuoso como villano, la política y la economía tienen detrás de escena a los hombres, que tratan en diferentes medidas de estar preponderante en el podio de la arena internacional.

martes, 3 de noviembre de 2009

Mirada a la vecindad en la perspectiva de la integración Argentino-Chilena

Las valoraciones que han afectado los lineamientos de la política exterior de nuestros vecinos, a lo largo de su historia, revelan consideraciones domesticas y externas.
En lo que respecta a la mirada domestica, se pueden descifrar tres aspectos:
La sociedad, su ubicación geográfica, con una extensión territorial de mediana dimensión, ha dispuesto de una población más bien reducida, en paralelo a latinoamericana.
La sociedad de la Republica de Chile se identifica por su “concientización en el carácter insular,” desde el periodo en que pertenecían al imperio español ya se consideraban particularmente aislados. Sus experiencias históricas que lo diversificaron del resto de los Estados de la región marcaron un sesgo social diferente entre Chile y sus vecinos, a pesar de compartir lengua y pasado colonial.
En la visión política, es un país representado por dos estratos bien definidos y están en clara participación lo cual queda demostrado considerando el rol que desempeñaron los partidos políticos en la conformación del Estado – Nación, el temprano establecimiento de un sistema político centralizado en torno al parlamento y los partidos, propicio, que la legislatura se volviera el principal escenario de resolución de conflictos.



“Política exterior”
La tradicional política exterior que Chile logró durante las dos primeras décadas del siglo XX se determinó por la continuidad en la dirección de la misma, en cuanto a sus iniciaciones fundamentales, producto de asientos históricos e institucionales. Los lineamientos dan referencia al respeto absoluto al Derecho Internacional, a la observancia y cumplimiento de los tratados, el recurso pacífico de las controversias, a través de la negociación, la cooperación internacional, y por ultimo, la tonicidad y capacidad de adaptación a los diferentes paradigmas del sistema internacional, aprovechando las oportunidades que este ofrecía.


El relacionamiento con Latinoamérica

La política exterior de raigambre alegaba a una figura específicamente latinoamericana, desempeñando un rol protagónico en procesos de cooperación e integración regional, en donde los gobiernos democráticos promovieron tales lineamientos a través de dos ejes complementarios. Se impulso la creación del pacto andino y se busco activamente un vínculo de integración industrial y comercial con Argentina.
Se plasma en la participación de la constitución de la CEPAL y el BID, impulsando elementos particulares de protección de los derechos humanos, participando en la elaboración de la teoría sub.regional del mar en las 200 millas, que luego se consagro en el derecho internacional y marca una aportación activa en la conformación de un sistema de reciprocidad e integración en forma regional como el MERCOSUR entre otros.