viernes, 4 de febrero de 2011

La insularidad como oportunidad de fortaleza


La geopolítica es una disciplina compleja que ha evolucionado desde la geografía con las influencias sociales, económicas, históricas y políticas. Se sustenta en las relaciones del Estado y el suelo. Su fundamento es desde la geo-historia con el posibilismo humano o el determinismo social.

Desde 1810 hasta el presente nuestro Argentina ha perdido cerca de 2000.000 de km2 de territorio.

Una forma en el presente es que los estados pequeños y medianos pueden ampliar sus espacios económicos y, en consecuencia, elevar su grado de influencia política internacional, pareciera ser integrando, por la concurrencia pacifica y solidaria de sus componentes, una comunidad económica con miras a crear una nueva entidad política

La idea del estado se relaciona con el papel que aspira a desempeñar en el ámbito internacional, y que a su vez se conecta con fundamentos filosóficos – políticos sobre la vida y el destino de su población, encuadrados en un contexto ideológico que lo auxilia en la promoción y justificación de sus aspiraciones.

Las tendencias de conseguir aspiraciones territoriales del Estado tienen relación directa con los fines políticos perseguidos, la posición y la estrategia a desarrollar. Así mismo la conquista del espacio fueron numerosas; pero siempre predominaron ciertas tendencias geográficas.

La conexión del factor geopolítico en posición con la estrategia, penetra en las consideraciones geoestratégicas de primer orden, en función de la importancia que dicho factor tiene con respecto a la política exterior de un Estado.

Nuestro país dentro del espacio insular debe constituir una estratega poblacional desde la información, es sabido que la comprensión conforma la soberanía. Esto es una elección desde el compromiso ciudadano por la relación de pertenencia en el espacio geofísico, es allí donde la fortaleza surge, no de la política pública, sino de una responsabilidad ciudadana como parte de la sociedad republicana.

En materia de política exterior, la existencia de una fuerte debilidad domestica, ha influenciado a vastas desinteligencias de las instituciones oficiales, la idea de estar situados en la insularidad del circulo antártico no emergió con la sinergia especifica para considerar las oportunidades brindadas por el contexto. Las causas pueden ser diversas pero las desiciones deben ser condicionadas por la población, cuando se esta frente al vacío o la despreocupación institucional.

Nuestro país nace y se desarrolla de espaldas a un recurso natural, como el mar, las ciudades marítimas cuentan con innumerables privilegios más en este caso, donde la conjugación de la geopolítica es la única oportunidad de fortaleza para el uso vertical del recurso,no solo para las ciudades costeras, sino para la nación y todo el marco insular.

Es dable, dentro de un marco cosmopolita, que la mayor responsabilidad de la ciudadanía, ha sido dar continuidad a las costumbres de su pueblo, y el tiempo ha conducido, a lo largo de la historia que aquellos inmigrantes, prevalecieran la herencia de sus raíces. Rescatar esta virtud hoy nos convierte en defensores acérrimos del derecho soberano sobre el legado natural geográfico e histórico.

Esto si nos ubica en la condición de fortaleza, la sociedad argentina se comprende desde norte a sur y este a oeste en una potenciadora diversidad, cual se subyuga en provincias que se enmarcan en la geografía de dos continentes, con la misma sociedad y misma oportunidad, vigente desde la emancipación.

Las sociedades son las que gestan los cambios, no las políticas públicas, eso tal vez siempre se interpreta en diferentes escalas espaciales, o es considerado e interpretado de formas particularista. Podemos citar variados ejemplos, pero no es lo tratado hoy. La insularidad actualmente es y fue una fuente de recursos estratégicos diversos, nuestra situación es única y repetible para todas las generaciones desarrolladas en una planificación seria y cuidadosa; es solo tomar la decisión de cómo nos dispondremos desde el lugar que cada uno ocupa

sábado, 8 de enero de 2011

De las Relaciones Internacionales a las Relaciones de Interdependencia.

Un sistema internacional basado en la resolución de contiendas se desarrollo la mitad del siglo XX. Esto significo por un lado el triunfo del capitalismo, occidente, siendo el oriente del comunismo. Fueron absolutos y determinantes los regímenes políticos que prefiguraban y determinaban con perfiles centrados en un espacio o era geocéntrica donde dos Estados Nación significaran todo el resto del siglo.

“Esta estructura del Sistema Internacional fue signada originalmente, por el carácter belicoso de las relaciones entre las unidades. En palabras de Tomassini era la voluntad de los Estados - de naturaleza esencialmente amoral- y no la ley o las organizaciones que propiciaran la paz en el mundo la que prevalecerá finalmente en el sistema Internacional”.

Siendo la misma premisa sustentada en los siglos anteriores, no era dispar encontrarse con los índices mayores o menores, en asimetrías que respondían siempre al pensamiento realista, donde el concepto de una estructura jerárquica conlleva de lleno a la imperancia de la anarquía. , moneda corriente en la arena internacional.

Estamos, por lo tanto, en presencia de procesos de cambio histórico cuya magnitud y calado están afectando no sólo las dinámicas, sino también las estructuras profundas de la economía política mundial moderna. A este respecto, se ha identificado a un fenómeno complejo y multidimensional como “la globalización, por sus profundos efectos a nivel de actores, estructuras y dinámicas, [...] actuando en el sentido de provocar un radical cambio en la naturaleza de la sociedad mundial” (Arenal, en Nuevos Conceptos. 2001:Pág., 36).

En lo esencial, considerar la globalización como un proceso multidimensional que está reconstruyendo las relaciones sociales globales a través de diferentes escalas espaciales. No obstante, es un sumario no uniforme, que genera repercusiones desiguales -e inequitativas-, y cuyo acontecimiento se refracta diferenciadamente, en diversas zonas del mundo y en variadas graduaciones universales. En este sentido, el impacto de las dinámicas globalizadoras es la resultante, y en esta medida depende, de la mediación que se opera en el marco de los respectivos de condiciones locales y nacionales.

En otras palabras, las innovaciones globales son un efecto del encuentro de ciertas prácticas socio-espaciales de carácter transterritorial, tanto económicas como políticas y culturales, con las prácticas precedentes inscriptas en lo territorial-nacional.

En particular, interesa destacar que se opera una reorganización espacial que se traduce en una nueva geoeconomía de política mundial diseñada, primordialmente, por las prácticas de las grandes corporaciones económicas privadas. De todo ello resulta la conformación de redes de producción y comercialización de bienes y servicios, así como de sistemas financieros, de carácter transnacional. En definitiva, han ido constituyendo una economía global que opera en un espacio transterritorial y que “contiene a la antigua economía internacional dentro de un nuevo marco que se basa en el territorio de los Estados pero no es necesariamente nacional en términos de propósito, organización y beneficio”.

En este sentido, se torna pertinente visualizar a “la globalización como glocalización entendiendo por tal el fenómeno de la incrustación local de lo global de tal modo que, lejos de representar la negación del territorio, estas actividades se materializan en lugares físicos, muy concretos, situados en los territorios nacionales. Sin embargo, este proceso induce un realineamiento en las relaciones entre el Estado, el capital (tanto doméstico como global) y los sitios territoriales de reestructuración económica” .

No escapa a esta trascendencia que todos estos párrafos tiene el prevaleciente constante de una sociedad conformada por individuos que se manifiestan frente a los cambios que transcurren. Se adaptan, y comienzan nuevos modelos los cuales se entretejen con expresiones de diferentes colores intelectuales.

Estamos frente a una etapa donde todos los habitantes del este espacio cosmopolita, congreguen a individuos preocupados por temas que siempre fueron tópicos iniciales de la agenda histórica, pero que sin dudas hoy se encuentran mas conectados e interceptados entre si. Deja claro que el devenir de los diferentes momentos de la historia son cíclicos nuevos, con aditamentos que se auto generan y los enjundia en un particular e interesante tema para el análisis.

De esta manera y frente a un orden político que al presente refleja un circuito presuntuoso como villano, la política y la economía tienen detrás de escena a los hombres, que tratan en diferentes medidas de estar preponderante en el podio de la arena internacional.