lunes, 21 de diciembre de 2009

Las Campanas de la decada del tercer milenio.


Estamos en tiempo de escuchar las campanas que anuncian la primera década del tercer milenio, esto puede tener dos partes, la primera puede tomarce como reflexión, y en referencia a ello haciendo vista a este primer decenio encontramos un vecindario internacional envuelto en circunstancias pocos claras, en un reordenamiento dentro de la anarquía mundial, o el presente de un nuevo orden internacional.

Tal vez el ser optimista en la política internacional no permite tener dudas. Hoy reconocemos a los Estados en una preocupación que si nos involucra a todos, la responsabilidad y el cuidado de nuestro planeta. En que margen nos ubica y las limitaciones que se encuentran en aquellas faltas de responsabilidad de los gobernantes.

La sociedad internacional esta supeditada a las variables climáticas en todas las expresiones que esto infunde. Desde Copenaghe al mundo, se siguió paso a paso el comportamiento y el compromiso de cada actor internacional, pero esto no deja de contener el compromiso de todos los ciudadanos que habitamos cada uno de los Estados -Nación y donde nos toca estar, para sumarnos a la mejora y sustentabilidad del espacio que nos contiene. Pasa por comenzar a asumir en diferentes escalas la responsabilidad del cuidado del medio ambiente.

Las campanas están sonando como festejo o como advertencia, y es allí, en segunda instancia de esta particular década que se destacaba en el comienzo.
Que los Estados poderosos no estén ausentes; porque hoy el tiempo no da prorroga y todos tenemos derechos, pero no olvidemos que no hay garantías, y justamente esa es la dicotomía, la búsqueda de un equilibrio y un bienestar mundial, nos supedita al poder de unos pocos.

El repensar el tema, es nuestra prioridad y el exigir la garantía a nuestros gobernantes es el derecho de cada ciudadano; nuestra Carta Magna así lo propone: "el sustento para las generaciones futuras". Parafraseando este articulo es el compromiso que en lo personal se debe asumir en el tiempo que suenan las campanas.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

El Desarrollo Global / Local en Economia.



La globalización reconstituye los aspectos productivos, geográficos, políticos y socio-culturales en una dimensión de transformación. Es así entonces, que se forma un cambio de territorialidad generalizada, donde integración y parcelación, globalización y territorialización devienen en procesos recíprocamente complementarios.

Una primera idea es que, si bien el espacio mundial se convierte en un espacio de relación único, cada territorio deviene en un ámbito de variada significación para los múltiples circuitos a través de los cuales la globalización se constituye.

Las interacciones sociales y entre ellas, las que atañen al desarrollo, se despliegan hoy en nuevas geografías, en otros territorios, permitiendo que ciudades y regiones adquieran responsabilidades tradicionalmente concentradas en el Estado–Nación.

Así cobra fuerza el proceso de reinvención de lo local, que marca el cambio estructural, donde este depende, entre otros factores, de la estimulación de la innovación y la capacidad emprendedora local y regional, al tiempo que las políticas domesticas ejercen una dinámica en la comunidad local, donde las autoridades públicas, las empresas y la sociedad civil pueden establecer nuevos compromisos y seguir trazas de adaptación flexibles a entornos cambiantes.

La concepción del desarrollo asistido de manera exógeno genera influjos, que dan otra visión del proceso adquirido. El proyecto se construye a partir de capacidades relacionales de los actores personales e institucionales locales, de la proximidad no sólo geográfica, sino fundamentalmente, organizativa e institucional.

En el emergente “Enfoque del Desarrollo Local”, la cercanía, la interacción y la asociatividad son elementos cruciales que están estructuralmente ligados al espacio, están “anclados” a lugares. Lo local es el punto de encuentro de esa fuerte y particular relación entre Territorio y Desarrollo, el ámbito donde los actores dejan de ser espectadores y pasan a ser protagonistas de su destino común, si cuentan con proyectos políticos aglutinadores.

La idea central es ofrecer una reivindicación del valor de la Política de Desarrollo Local, como condición de posibilidad de los procesos relacionales e integrados, desde el punto de vista de los actores, el espacio no sólo es un lugar de conflicto de intereses diversos, sino también de sinergias, estrategias conjuntas y poder compartido y que el desarrollo no sólo representa una movilización acumulativa de factores productivos, sino un proceso de aprendizaje colectivo, cambio cultural y construcción política generado por los actores locales a partir de sus propias capacidades.

martes, 8 de diciembre de 2009

Mercosur versus Provincias


En la impronta federal se destaca dentro de las RRII que los gobiernos subnacionales, consideran las nuevas aperturas a los mercados, buscando posicionarse con los productos de su región.

Las Provincias de San Juan, Córdoba, Río Negro, Corrientes, Chubut, Formosa y Tierra del Fuego, aspiran a ser actores presentes en un escenario irregular.
Todas ellas con características diferentes, que marcan el perfil con que tratan de iniciar, sostener y acrecentar las relaciones internacionales fuera del contexto nacional.

Después de la reforma Constitucional de 1994, - donde el artículo 124 faculta a los estados subnacionales a poder establecer convenios con Estados Nación -, siendo este el inicio de un nuevo panorama en la arena internacional, concatenando el espacio para concretar objetivos claros de desarrollo plural. La multilateralidad facultada por las provincias ha ido evolucionando a diferentes escalas.

Vale considerar que las RRII a nivel provincial no han ocasionado ningún tipo de perjuicio a la Nación.

las Provincias poseen estas características muy importantes.

1- Desde lo académico la mirada teórica de las RRII, cuales los agentes en función tienen la iniciativa de achicar la brecha teoría - practica funcional.

2- Desde lo ejecutivo, la agenda teórica remata con la tangibilidad de los logros, siendo de suma importancia los debates empíricos que desprenden ambos extremos.

Las preguntas y conclusiones en el espacio de análisis son realmente enriquecedoras, es inmejorable como ensamblan la retórica académica dentro de un marco de ejecutividad para consumar experiencias en diferentes campos que internacionalizan a las provincias. No es dato menor, considerar a priori que los actores subnacionales según su capacidad, buscan instalarse dentro de un orden nacional e internacional frente al aforo brindado por artículo 124 de la CN

Para posicionar las miradas provinciales, en el eje del MERCOSUR, es fundamental que jueguen en posiciones conmensurables tres aspectos básicos, la conectividad, el dialogo y el flujo de estimulo desde la Nación. Que expresa esto ultimo, la Nación esta presente como coordinador y armador de estructuras para poder ejercer como actor en una regionalización, pero hete aquí que no termina de madurar estructuras jurídicas serias, dialogo ecuánime en términos acabados de comercio, y no logra despojar los tintes ideológicos, que no cierran a la hora de entablar bloques comerciales con aspiraciones de semejanza a la Unión Europea.

Cabe el interrogante, ¿Por que las asimetrías no superadas?, ¿Dónde encuadra el modelo de los 90 que mostraba el nuevo paradigma latinoamericano?

Encontramos demasiadas respuestas, pero donde los paradigmas no resuelven y quiebran, vale rescatar como superar o reestructurar la esencia del mismo, dentro del margen valedero, o poner de manifiesto que aquel modelo fue nefasto y solo la conformación del actual es la receta salvadora en el comienzo de una crisis global.

El perfil del eje coordinador de la Nación para este nuevo MERCOSUR, no puede despojar el perfil ideológico, que arrastra desde la gestión pasada, crea un símbolo de beneficio y perjuicio a sabiendas que es el mismo recurso humano que fue participe de la construcción del antiguo paradigma de los 90.

Si la equilibrada balanza de la justicia, lograra penetrar en los criterios nacionales para rescatar, asumir etapas cumplidas, no crear términos, como amigos y enemigos, comenzaría una mirada madura y menos rígida de la que hoy muchas veces, no es apreciada, dada la imposición, que demuestra la ejecutividad del poder central.

El actuar del Mercado Común del Sur como fuerza centrípeta del regionalismo latinoamericano, hoy por hoy es un prisma donde sus aristas son muy irregulares. No podemos dejar de asumir los considerando de la década del 90, que mostraban un mercado común con otro perfil.

El nuevo milenio ha desterrado, muchos de los paradigmas que parecían ser las recetas salvadoras en la economía internacional. Las provincias tienen un gran camino por delante, la nación es eje estructural del desarrollo de cada una de ellas, siendo a su vez actor regional de gran oportunismo, solo habrá que esperar, que estrategias utilizaran los actores subnacionales, la habilidad de negociación y proyección que pretendan realizar,.y dentro de este combo, aguardar, si el Estado central utiliza las herramientas para ayudar y promover a las provincias por un objetivo altruista, o solo seguirá marcando la tendencia de favoritismo a la simpatía ideológica.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

La insularidad como oportunidad de fortaleza



Las tendencias y las formas de conseguir las apetencias territoriales de un Estado tienen relación directa con los fines políticos perseguidos, la posición geográfica y la estrategia a desarrollar. Así mismo la conquista del espacio soberano puede o no predominar en ciertas tendencias geográficas.

La idea del Estado se engloba y relaciona con el papel que aspira a desempeñar en el ámbito internacional, y que a su vez se conecta con fundamentos filosóficos – políticos sobre la vida y el destino de su población, encuadrados en un contexto ideológico que lo auxilia en la promoción y justificación de sus aspiraciones.

Una forma en el presente es que los Estados pequeños y medianos pueden ampliar sus espacios económicos y, en consecuencia, elevar su grado de influencia política internacional, pareciera ser integrado por la concurrencia pacifica y solidaria de sus componentes, una comunidad económica con miras a crear una nueva entidad política.

La relación de la geopolítica y el pragmatismo con la Estrategia se denomina geoestrategia. La conexión del factor geopolítico con la posición estrategia penetra en las consideraciones geoestratégicas de primer orden, es en una función de importancia que dicho factor tiene con respecto a la política exterior de un Estado.El manejo o desmanejo que se desarrolle con las instituciones que esa Nación posea es exclusiva responsabilidad y habilidad de este.

Dentro del espacio insular debemos constituir una estratega poblacional desde la información, es sabido que desde la comprensión y el conocimiento se conforma la soberanía. Esto es una elección desde el compromiso ciudadano por la relación de pertenencia en el espacio geofísico, es allí donde la fortaleza surge no de la política pública sino de una responsabilidad ciudadana como parte de la sociedad republicana. Nuestro Estado – Nación desde la emancipación española a la actualidad lleva una perdida de aproximada 2000.000 de kilómetros cuadrados, y no es dato menor que en materia de política exterior han influenciado a ello vastas desinteligencias de las instituciones oficiales.

La idea de estar situados en la insularidad de circulo antártico no emergió con la sinergia especifica para considerar las oportunidades brindadas por contexto. Las causas pueden ser diversas pero las desiciones deben ser condicionadas por la población, cuando se esta frente al vacío o la despreocupación institucional. Nuestro país nace y se desarrolla de espaldas a un recurso providente como el mar, las ciudades marítimas cuentan con innumerables privilegios más en este caso donde la conjugación de la geopolítica es la única oportunidad de fortaleza no solo para las Provincias y algunas Ciudades ribereñas, sino para la Nación y todo el marco insular.

Es dable que la mayor responsabilidad en la ciudadana ha sido dar continuidad a las costumbres de su pueblo, y el tiempo nos ha conducido a poder observar a lo largo de la historia como aquellos inmigrantes llevaron consigo la herencia de sus raíces.

Rescatar esta virtud hoy nos convierte en defensores acérrimos del Derecho de Soberanía, del legado natural geográfico e histórico.

Esto si nos ubica en la condición de fortaleza, la Sociedad Argentina se comprende desde norte a sur y se subyuga en provincias que se enmarcan en la geografía de dos continentes, con la misma sociedad y misma oportunidad, vigente desde la emancipación, las sociedades son las que gestan los cambios no las políticas públicas, eso tal vez siempre se interpreta en diferentes escalas espaciales, o es considerado e interpretado de formas particularista.

Podemos citar variados ejemplos, pero no es lo tratado hoy. La insularidad actualmente es y fue una fuente de recursos estratégicos diversos, nuestra situación es única y repetible para todas nuestras generaciones, es solo tomar la decisión de cómo nos dispondremos desde el lugar que cada uno ocupa.

La Soberanía Argentina esta vigente para seguir y perseguir el derecho absoluto por heredad que nos otorga la historia inicial.

El camino al Bicentenario posee el espacio determinante y aserrimo de que nuestros derechos Soberanos en el Atlántico Sur son tangibles en todas las generaciones.

jueves, 12 de noviembre de 2009

De las Relaciones Internacionales a las Relaciones de Interdependencia.

Un sistema internacional basado en la resolución de contiendas, se desarrollo la mitad del siglo XX. Esto significo por un lado el triunfo del capitalismo, occidente, siendo el oriente del comunismo. Fueron absolutos y determinantes los regimenes políticos que prefiguraban y determinaban con perfiles centrados en un espacio o era geocéntrica donde dos Estados Nación significaran todo el resto del siglo.

“Esta estructura del Sistema Internacional fue signada originariamente, por el carácter belicoso de las relaciones entre las unidades. En palabras de Tomassini era la voluntad de los Estados - de naturaleza esencialmente amoral- y no la ley o las organizaciones que propiciaran la paz en el mundo la que prevalecerá finalmente en el sistema Internacional”.

Siendo la misma premisa sustentada en los siglos anteriores, no era dispar encontrarse con los índices mayores o menores, en asimetrías que respondían siempre al pensamiento realista, donde el concepto de una estructura jerárquica conlleva de lleno a la imperancia de la anarquía. , moneda corriente en la arena internacional.

Estamos, por lo tanto, en presencia de procesos de cambio histórico cuya magnitud y calado están afectando no sólo las dinámicas, sino también las estructuras profundas de la economía política mundial moderna. A este respecto, se ha identificado a un fenómeno complejo y multidimensional como “la globalización, por sus profundos efectos a nivel de actores, estructuras y dinámicas, [...] actuando en el sentido de provocar un radical cambio en la naturaleza de la sociedad mundial” (Arenal, en Nuevos Conceptos. 2001:Pág., 36).

En lo esencial, considerar la globalización como un proceso multidimensional que está reconstruyendo las relaciones sociales globales a través de diferentes escalas espaciales. No obstante, es un sumario no uniforme, que genera repercusiones desiguales -e inequitativas-, y cuyo acontecimiento se refracta diferenciadamente, en diversas zonas del mundo y en variadas graduaciones universales. En este sentido, el impacto de las dinámicas globalizadoras es la resultante, y en esta medida depende, de la mediación que se opera en el marco de los respectivos de condiciones locales y nacionales.
En otras palabras, las innovaciones globales son un efecto del encuentro de ciertas prácticas socio-espaciales de carácter transterritorial, tanto económicas como políticas y culturales, con las prácticas precedentes inscriptas en lo territorial-nacional.

En particular, interesa destacar que se opera una reorganización espacial que se traduce en una nueva geoeconomía política mundial diseñada, primordialmente, por las prácticas de las grandes corporaciones económicas privadas. De todo ello resulta la conformación de redes de producción y comercialización de bienes y servicios, así como de sistemas financieros, de carácter transnacional. En definitiva, han ido constituyendo una economía global que opera en un espacio transterritorial y que “contiene a la antigua economía internacional dentro de un nuevo marco que se basa en el territorio de los Estados pero no es necesariamente nacional en términos de propósito, organización y beneficio”.

Por lo demás, en tanto estas actividades económicas globales se plasman en territorios bajo la autoridad soberana de los Estados, éstos se han visto involucrados en la implementación de los marcos regulatorios que han concedido mover libremente el capital, los insumos productivos, la tecnología, y los productos, a través de las fronteras.

A este fin se orientan las negociaciones comerciales desarrolladas en instituciones multilaterales como la Organización Mundial del Comercio que avanzan sobre numerosas políticas regulatorias detrás de la frontera como parte de un régimen de “acceso a mercados” (Cowhey/Aronson, The Economies relation. 1993, Pág. 124) que permita gestionar transterritorialmente la operatoria del capitalismo global. Asimismo, el fenómeno del nuevo regionalismo “internacional”, plasmado en la multiplicación de acuerdos de integración económica, constituye otro mecanismo institucional para asegurar “acceso a mercados” en una escala espacial ampliada.

“Los Estados han sido agentes claves en el desarrollo de estos procesos globales, siendo al mismo tiempo sensiblemente modificados en su organización y funcionamiento. En particular, la participación en estos regímenes internacionales, monopolizada por el gobierno central, ha implicado en los hechos una reducción de los poderes territorialmente distribuidos en las entidades subnacionales. De modo especial en los sistemas federales, por tanto, se alteran los equilibrios institucionales establecidos entre el Estado federal y las unidades federadas en tanto éstas ven constreñidas muchas de sus competencias por los acuerdos internacionales celebrados en exclusiva por aquél con el argumento de ser materia de relaciones exteriores.”

Paralelamente, la lógica de la economía global ha venido a reconfigurar la organización territorial de los espacios económicos nacionales mediante la desigual inserción de sus territorios en la nueva geoeconomía global emergente.

En este sentido, se torna pertinente visualizar a “la globalización como glocalización entendiendo por tal el fenómeno de la incrustación local de lo global de tal modo que, lejos de representar la negación del territorio, estas actividades se materializan en lugares físicos, muy concretos, situados en los territorios nacionales. Sin embargo, este proceso induce un realineamiento en las relaciones entre el Estado, el capital (tanto doméstico como global) y los sitios territoriales de reestructuración económica” .

De este modo se opera una reorganización entre las distintas escalas espaciales de forma que se asiste a un parcial descentramiento del espacio económico nacional al tiempo que la geografía económica mundial se (re)dispone en base a un mosaico global de economías regionales subnacionales.

Las variaciones endógenas dentro de la globalización, son considerados los actores de las regiones subnacionales, distintas de su intervención en la política exterior de modo más subordinado a las prioridades y objetivos del Estado central, han sido agrupadas bajo la noción de paradiplomacia.

Se entiende por ella la implicación de los gobiernos subnacionales en las relaciones internacionales, a través del establecimiento de contactos formales e informales, permanentes o ad-hoc, con entidades extranjeras públicas o privadas con el objetivo de promover resultados socioeconómicos y políticos, así como cualquier otra dimensión externa de sus propias competencias constitucionales.

El pensarse el ascenso de la paradiplomacia como el declive de la diplomacia estatal y /o transformación, que trata de un conjunto de prácticas de interrelación transnacionales que se superponen parcialmente a aquélla y complejizan el escenario político mundial, siendo volubles exógenos. De esta forma los estilos y estrategias de actuación están marcados por objetivos y motivaciones mucho más concretas y delimitadas.

La configuración de todo espacio social, y las regiones subnacionales no son excepción, es producto de una deliberada construcción social y política por parte de los agentes que actúan en ese territorio y que, en este proceso, se constituyen en actores regionalizadores.

Estas regiones son una arena en la que intervienen e interactúan una pluralidad de actores - políticos, económicos y societales- referenciados en distintas escalas espaciales -local, regional, nacional, supranacional, global. Por su parte, en lo que hace a la construcción social-política de “la región podemos identificar, sintetizando, dos grandes tendencias predominantes: la que procede de arriba hacia abajo, teniendo al Estado central como actor protagónico en la definición de las regiones, es conocida como regionalización. Por el contrario, cuando la estrategia de construcción de la región procede esencialmente de abajo hacia arriba, surge de las demandas, la movilización y la organización.

No escapa a esta trascendencia que todos estos parrafazos tiene el prevaleciente constante de una sociedad conformada por individuos que se manifiestan frente a los cambios que transcurren. Se adaptan, y comienzan nuevos modelos los cuales se entretejen con expresiones de diferentes colores intelectuales.

En los albores de este siglo XXI, asoma claramente un ciudadano dinámico a los cambios, mayormente capacitado y receptivo a la nueva información que el paradigma contenga. De forma tal, que sustracta a las evoluciones de la humanidad en un esfuerzo de adaptación mucho rápido que en los anteriores tiempos. Es así que los Estados –Nación trabajan para dar a sus congéneres que son los actores subnacionales mayor participación. La política que es representativa en la mayoría de los Estados, posee como figura detrás, individuos que no escapan a una realidad de la vorágine que se sustenta la nueva globalización o como pudimos expresar tal vez un pos globalización.

Estamos frente a una etapa donde todos los habitantes del este espacio cosmopolita, congreguen a individuos preocupados por temas que siempre fueron tópicos iniciales de la agenda histórica, pero que sin dudas hoy se encuentran mas conectados e interceptados entre si. Deja claro que el devenir de los diferentes momentos de la historia son cíclicos nuevos, con aditamentos que se auto generan y los enjundia en un particular e interesante tema para el análisis.

De esta manera y frente a un orden político que al presente refleja un circuito presuntuoso como villano, la política y la economía tienen detrás de escena a los hombres, que tratan en diferentes medidas de estar preponderante en el podio de la arena internacional.

martes, 3 de noviembre de 2009

Mirada a la vecindad en la perspectiva de la integración Argentino-Chilena

Las valoraciones que han afectado los lineamientos de la política exterior de nuestros vecinos, a lo largo de su historia, revelan consideraciones domesticas y externas.
En lo que respecta a la mirada domestica, se pueden descifrar tres aspectos:
La sociedad, su ubicación geográfica, con una extensión territorial de mediana dimensión, ha dispuesto de una población más bien reducida, en paralelo a latinoamericana.
La sociedad de la Republica de Chile se identifica por su “concientización en el carácter insular,” desde el periodo en que pertenecían al imperio español ya se consideraban particularmente aislados. Sus experiencias históricas que lo diversificaron del resto de los Estados de la región marcaron un sesgo social diferente entre Chile y sus vecinos, a pesar de compartir lengua y pasado colonial.
En la visión política, es un país representado por dos estratos bien definidos y están en clara participación lo cual queda demostrado considerando el rol que desempeñaron los partidos políticos en la conformación del Estado – Nación, el temprano establecimiento de un sistema político centralizado en torno al parlamento y los partidos, propicio, que la legislatura se volviera el principal escenario de resolución de conflictos.



“Política exterior”
La tradicional política exterior que Chile logró durante las dos primeras décadas del siglo XX se determinó por la continuidad en la dirección de la misma, en cuanto a sus iniciaciones fundamentales, producto de asientos históricos e institucionales. Los lineamientos dan referencia al respeto absoluto al Derecho Internacional, a la observancia y cumplimiento de los tratados, el recurso pacífico de las controversias, a través de la negociación, la cooperación internacional, y por ultimo, la tonicidad y capacidad de adaptación a los diferentes paradigmas del sistema internacional, aprovechando las oportunidades que este ofrecía.


El relacionamiento con Latinoamérica

La política exterior de raigambre alegaba a una figura específicamente latinoamericana, desempeñando un rol protagónico en procesos de cooperación e integración regional, en donde los gobiernos democráticos promovieron tales lineamientos a través de dos ejes complementarios. Se impulso la creación del pacto andino y se busco activamente un vínculo de integración industrial y comercial con Argentina.
Se plasma en la participación de la constitución de la CEPAL y el BID, impulsando elementos particulares de protección de los derechos humanos, participando en la elaboración de la teoría sub.regional del mar en las 200 millas, que luego se consagro en el derecho internacional y marca una aportación activa en la conformación de un sistema de reciprocidad e integración en forma regional como el MERCOSUR entre otros.

sábado, 31 de octubre de 2009

La visión sobre la Integración.

XVIII Comité de Integración Austral


Conclusiones.

Los Señores Embajadores, Señoras Intendentas, de la región XI y XII, Señores Gobernadores, Señores Consejeros Regionales, Señores Legisladores, Autoridades Consulares, Autoridades de la Cancillería Chilena y Cancillería Argentina, Señores alcaldes e intendentes, autoridades de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, autoridades y representantes del Consejo federal de inversiones y autoridades acreditadas, se hicieron presentes en el XVIII Comité de Integración Austral realizado en Ushuaia.
Es dable que la evolución nos ha conducido de aquellos Comités de Frontera, al día de hoy, donde el Comité de Integración Austral, ha servido para revalorizar, dentro de su función, el ya mencionado concepto de frontera y de seguridad, para implantar una visión de cooperación y comienzo a la posibilidad de implementar una fórmula político-jurídica, que permita la participación estrecha de las provincias y municipios con sus pares del país lindante.
Las iniciativas de aproximación con nuestros vecinos son un objetivo central de la Nación, para el desarrollo de conexiones plurales y significativas de nuestros pueblos.
El título de esta convocatoria habla de inclusión, protagonismo, identidad y equidad. Es una señal muy fuerte acerca del universo de valores que la inspira. No es una reunión administrativa o burocrática. Puedo afirmar que estamos definiendo una nueva integración.
Se está empezando a abrir un espacio diferente para imaginar, pensar y planificar a largo plazo una nueva composición que parta de valores consensuados enmarcados a una política de Estado.
Teóricamente, hay otras posibilidades. Y empíricamente, hay diversas formas para encontrar convergencia de países y bloques distintos de la dinámica globalizadora.
En estos términos, la globalización de la solidaridad humana supone que los habitantes de las diferentes regiones nos hacemos cargo de la humanidad común de nuestros pueblos.


Sensibilizarnos frente a las desigualdades existentes y consignar con ellas; insertando la equidad en los acuerdos internacionales, y saliendo al encuentro a la asimetría injusta.

Globalizar la solidaridad a partir de una situación signada por la injusticia y la desigualdad implica:
* Dar trato preferencial a los débiles en las relaciones sociales, de manera que el resultado final sea equilibrar los actores sociales hoy tan desigualmente ubicados.
* Identificar a los débiles con los pobres y convertir su vida en el criterio para evaluar los mecanismos de solidaridad que se pongan en marcha y sus resultados.
* Dar estos pasos de una forma consciente, tanto las personas como los pueblos y los Estados nacionales.
Otra integración es factible. La condición para que esta alternativa posible llegue a ser una realidad es principalmente política: hace falta desarrollar una conciencia social que vaya acumulando fuerzas para lograrlo.
El por que de la integración?, es un objetivo claramente loable. Integrarnos favorece nuestro desarrollo; nos hace más fuertes y más competitivos, más capaces de insertarnos en el mundo globalizado.
Integración no es aprovechamiento, ni imposición de unas ideas sobre otras. Integración es unión de diferentes culturas y convivencia de las mismas en igualdad y tolerancia.

Integración es pluralismo cultural. Es aprovechamiento de los aportes de todos para la construcción de una identidad común. Es contacto y comunicación entre todos, sin que la unión desvanezca nuestra identidad ni la necesaria defensa de nuestros intereses.
Creer que trabajar mancomunadamente; es sumar y compartir; es discutir y acordar en aras de un proyecto superador; es gestionar; es administrar. Dando a favorecer la búsqueda de más cadenas de valor, de más cooperación financiera, de más emprendimientos infraestructurales comunes, de más complementación energética, de más articulación macroeconómica, de más proyectos científicos y tecnológicos comunes y del desarrollo de mejores posibilidades institucionales de regulación y resolución de conflictos.
El pueblo fueguino conoce y convive a nuestra cotidianeidad con la integración, muchas de nuestras familias así se conformaron. Solo que hoy expandimos ese proceso en un alcance regional, donde comprender las inquietudes y los anhelos de nuestro pueblo es nuestro principal desafío.

En función del bienestar y del desarrollo compartido, la actividad del Estado se centra en incrementar el capital humano y la dignidad de todos y cada uno de nuestros ciudadanos, haciendo los máximos esfuerzos para cubrir sus necesidades y darles las herramientas necesarias para el aprovechamiento de las oportunidades, en áreas que les permitan mayor acceso a la salud, la educación, la vivienda, el fortalecimiento social y familiar y la protección del medio ambiente.
Nuestros pueblos reclaman desarrollo, seguridad y estabilidad, reclamos que no se responden desde los fríos números de las estadísticas, sino desde la búsqueda de un crecimiento armónico, justo, equitativos, con productividad, con empleo digno, con posibilidades de desarrollo individual y colectivo, con visión de futuro.
De esta forma nosotros vemos en la inversión privada no un fin, sino un medio para resolver problemas sociales de las diferentes regiones de nuestros países. No creemos que haya exclusión entre la tesis social de superar la pobreza, de construir equidad, y la tesis económica de que los países son solo un atractivo a la inversión.

La inversión privada tiene que ser una función social, tiene que constituirse en una ayuda esencial para que nuestras regiones derroten la pobreza y construyan ecuanimidad.

Porque la responsabilidad social de la inversión privada se traduce, primero, en la transparencia en las relaciones entre los inversionistas y el Estado: transparencia para las concesiones, para los contratos, para la tributación, para el respeto a las normas ambientales.
También se traduce en las relaciones entre los inversionistas y las comunidades, en su respeto al medio ambiente y su lucha por la equidad. Una responsabilidad social traducida en las relaciones laborales, para que no estén regidas por el capitalismo irracional, tampoco por el odio de clases; sino por los principios de la fraternidad.
Sabemos que un proceso de integración no está exento de dificultades. Pero el camino para superarlas es el diálogo y la comunicación; con una integración seria, madura, confiable, respetuosa y responsable de los legítimos intereses de cada región y su gente.
No es inusual contraponer la dimensión local con la dimensión regional, como si fuesen instancias estrictamente diferenciadas. Es verdad que resulta a veces difícil conciliar la generalidad que impone la integración de una región y la particularidad que atesora la vida cotidiana de las diferentes ciudades y provincias.


Sin embargo, desde una mirada mucha más amplia y estratégica, ambas dimensiones pueden ser concebidas en forma integrada: lo limitado puede marcar el ritmo y el contenido de la agenda regional y, viceversa, las temáticas
regionales pueden determinar la vida local.
Lo significativo es encontrar el equilibrio adecuado entre ambas perspectivas y reformularlo en una dimensión trascendental.
Una integración que no se limita, aunque algunos quieran así entenderlo, al ámbito político o al económico – comercial. Una integración profunda, que reconoce la necesidad de trabajar también en el ámbito legislativo social, cultural, educativo, tecnológico, ambiental, turístico; en otras palabras, en un desarrollo integral de las regiones y su gente
La Cumbre comenzó con una clara muestra del objetivo perseguido. Su programa incluyo esferas de discusión y debate político, rondas de negocios, agendas culturales, donde el dialogo se trasformo en el instrumento rector de un claro atino al consenso y a la adhesión.
Este camino de trabajo es para que nuestro esfuerzo se traduzca en decisiones concretas, que apuntalen nuestro proceso regional y colaboren en el acrecentamiento de las mejores condiciones de vida para todos los que integramos este espacio común.

Claudia Aquino